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lunes, 14 de diciembre de 2015

Mantente firme siempre!

Desde ahora puedes evitar la disfunción eréctil. Solo debes ser disciplinado para lograr una madurez de plenitud.
Eres un hombre de unos 28-30 años, fumas con frecuencia, no tienes sobrepeso pero le das rienda suelta a tus antojos a la hora de comer, pues no le haces el feo a unas alitas o a las chuletas fritas, las cuales acompañas con una o dos cervezas. Pasas todo el día sentado frente a la computadora y el único ejercicio que haces es en el Wii. Aún así, tu chica no tiene ninguna queja tuya en el terreno sexual. Todo parece que marcha de maravilla, sin embargo, tu estilo de vida es el indicado para que desarrolles disfunción eréctil en los siguientes 10 a 12 años.
"Se considera como disfunción cuando los hombres no son capaces de tener una erección bajo ninguna circunstancia. Es común la aparición de este problema sexual después de los 40 años. De hecho, se calcula que casi la mitad de los hombres lo padecerán en algún momento de su vida. Pero cuando están en las décadas de sus 20 o 30 años, hay factores que evidencian el posible desarrollo de este trastorno", explica John Dean, presidente de la Sociedad Internacional de la Medicina Sexual.
El especialista añade que, cuando las arterias del pene presentan una obstrucción de 50 por ciento como consecuencia de un elevado nivel de colesterol, la firmeza de las erecciones disminuirá. Y lo mismo pasará con las demás arterias del cuerpo, como las del corazón. Pero se manifiesta antes en el pene porque son más delgadas. "Un hombre que tiene disfunción eréctil, si no se somete a tratamiento, en los siguientes tres a cinco años experimentará problemas serios del corazón. La posibilidad de que le dé un infarto es la misma que la que se presenta con un fumador".
Si quieres evitar problemas de alcoba cuando estés en edad madura y, al mismo tiempo prevenir un infarto, desde hoy toma cartas en el asunto. Recuerda además que de acuerdo con la Global Better Sex Survey realizada por Pfizer, se descubrió que la firmeza de la erección es considerada por hombres y mujeres como un factor importante para una relación sexual satisfactoria, y que estudios posteriores respaldan el papel de la firmeza como determinante para una mayor satisfacción sexual en la pareja. La pregunta es ¿quieres mantenerte firme? Entonces ten en cuenta los siguientes factores:

Cómo prevenir la DE

Tienes que saber cómo están tus niveles metabólicos. Son los principales indicadores de que algo no está bien en tu cuerpo (ni en tu pene).
PRESIÓN ARTERIAL
Los parámetros normales oscilan entre 120/80 mmHg, tenerla por arriba se considera como hipertensión. Al aumentar la tensión arterial provocada por el aumento de placas de colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos, éstos se van deteriorando con el paso de los años.
COLESTEROL
El aumento de esta grasa en el cuerpo provoca que se formen placas que se adhieren a las paredes internas de las arterias, lo que a su vez obstruye el paso de la sangre. Los primeras en sufrir los estragos son los vasos sanguíneos del pene, pues al reducir el flujo de sangre, la erección pierde firmeza. Tus niveles de colesterol en la sangre deben estar en menos de 150 puntos.
GLUCOSA
Un parámetro normal señala que debes tener la glucosa en menos de 100 en ayunas y menos de 140 dos horas después de comer. Si la tienes por encima, es momento de hacer algo. La elevación constante de la glucosa en la sangre afecta el sistema nervioso y cardiovascular, cuando te excitas, el cerebro no recibirá los suficientes estímulos nerviosos para liberar los mecanismos de la erección. Es un trastorno común en los diabéticos. Realízate exámenes de glucosa al menos dos veces al año y haz ejercicio.
TABAQUISMO
Los componentes del tabaco afectan la producción de óxido nítrico, el cual se encarga de relajar los cuerpos cavernosos del pene, un proceso que permite que se llenen de sangre y se produzca la erección. Ésta es otra razón más para que dejes de una vez y para siempre el cigarro.

POR: @MHMX /FECHA:23 de noviembre de 2015 
http://www.menshealthlatam.com/sexo-y-pareja/15/11/23/consejos-para-evitar-disfuncion-erectil.html

viernes, 6 de julio de 2012

Consejos para mejorar la erección...

Los ejercicios de Kegel son muy útiles tanto para hombres y mujeres que tienen problemas en la zona de los genitales o que simplemente, a modo preventivo deciden dedicar algunos minutos cada día a fortalecer esta área íntima.
La idea consiste en contraer y relajar la musculatura del suelo pélvico. Las disfunciones sexuales pueden mejorar notablemente si se lleva a cabo esta práctica con asiduidad.

1.- En el momento de orinar, intentar contener la orina. Comenzar a orinar y parar. Continuar y parar nuevamente. Los músculos de los glúteos, muslos o abdomen no deben contraerse mientras se efectúa este ejercicio.
Las primeras veces puede resultar complejo darse cuenta de los músculos que hay que ejercitar. Lo que hay que hacer es localizar el músculo pubococcígeo que se halla entre la zona del perineo situado entre los testículos y el ano.
Las contracciones primero serán pocas y luego, cuando se tenga más práctica se irá aumentando el volumen de las mismas. La intención es poder hacer más de 200 contracciones diarias.
2.- Para fortalecer la pelvis, basta con acostarse boca arriba y flexionar las piernas. Colocar los talones cerca de los glúteos, levantar la cadera y mantenerla elevada durante tres segundos. Bajarla y reiterar el ejercicio al menos, diez veces al día.
3.- Contraer los músculos de la zona genital de modo muy lento. Cuando no se pueda contraer más, relajar. Reiterar este proceso quince veces los primeros días para luego ir aumentando la producción de series.

4.- Conseguir una buena circulación en la zona también es importante:    con el pene en estado flácido, sostenerlo firmemente de la punta. Estirar el pene hacia adelante lo más que se pueda sin que se sienta dolor o incomodidad. Mantenerlo al menos unos cinco minutos y relajar. Reiterar varias veces.
Los ejercicios ayudan a mejorar las erecciones, a prolongarlas y a evitar también la eyaculación precoz. Es fundamental mantener una constancia en cuanto a la realización de este entrenamiento y no abandonarla por más que no se tengan problemas, es una manera de prevenir la aparición de trastornos relacionados con la falta de erección y la eyaculación precoz.
Recomendaciones para mejorar la erección
Más allá de los ejercicios, si luego de algunos meses de práctica intensiva no es posible advertir mejoras, lo más indicado es realizar una consulta con un especialista que pueda evaluar cada caso en particular y determinar si es necesario algún tipo de tratamiento específico.
Es fundamental, si se tiene una pareja, poder confiar en ella y que juntos, puedan encontrar el mejor modo para tratar la falta de erección.

jueves, 8 de julio de 2010

¿Impotencia?


Hasta hace un tiempo, hablar de falta de erección masculina era un tema tabú y se lo asociaba a la impotencia. Sin embargo esta afirmación implica desconocimiento, sobre todo el hecho de asociarlo directamente a una disfunción orgánica.
El problema ha dejado de ser un secreto, para comenzar a entenderse como una realidad por la que todos los hombres han pasado alguna vez.

"Algunas veces el mismo deseo de tener una erección, será el obstáculo para lograrla. No la puedes desear. Es algo que está más allá de tu deseo, y si tratas de lograrla, te encontrarás completamente impotente. Y una vez que se asienta en tu mente la idea de que algo está mal, estarás en problemas.
No hay necesidad de desearla. Si está allí, bien, si no está allí, perfectamente bien. Eso simplemente significa que el cuerpo no está de humor en ese momento, no quiere entrar en ello. Dice que no, eso es todo. Simplemente: escucha el cuerpo. Y muévete de acuerdo a él.”

(del libro Sexo DE OSHO)

El texto de Osho resume el secreto de tomar el problema de la falta de erección en los hombres con la tranquilidad que corresponde, pues este trastorno es muchas veces resultado de la ansiedad y de la preocupación que genera la mal llamada “impotencia”.

Esta, o sea la dificultad para lograr o mantener una erección en un contexto sexual que permita la penetración y el coito, es un tema que ha preocupado a los hombres desde siempre, sean estos, obreros, intelectuales o ejecutivos.

Según el uso popular del término, la palabra impotencia tiene un significado peyorativo, evoca una imagen de radical inseguridad en el hombre, de baja autoestima y de incapacidad para lograr un objetivo, refiriéndose a lo que suele ocurrirle en el aspecto afectivo a un hombre enfrentado a este problema.

La palabra impotencia, en sí, describe los padecimientos a ella asociados, más que la falta de erección. Por eso, es preferible hablar de trastornos eréctiles o disfunción eréctil. Esta disfunción es producida, en la mayoría de los casos, por alteraciones de orden psico-social. Pero a no dramatizar, siempre ha habido en la vida sexual de todo varón un: “¡no me funcionó!”, lo contrario, sería una rareza.

La mayor parte de ellos admite esta experiencia como una más en su vida sexual, sin volverla una preocupación descalificadora de si mismos, pero hay otros en los que se vincula con el recuerdo de problemas o conflictos personales o un vínculo con una persona en particular o con un medio hostil y sienten que no podrán superarlo.

Son muchos los factores que crean estas condiciones de inseguridad y culpa en los hombres: desde las experiencias sexuales traumáticas, pasando por la falta de confianza en si mismos, fracasos en la comunicación con su pareja o con el resto de las personas, desconocimiento del tema, y hasta miedo a la intimidad.

Pero la excesiva preocupación por tal padecimiento se da más por un desconocimiento de la problemática que por una causa real. Más simple todavía es el caso de algunos hombres y mujeres que no conocen las variantes normales de la excitación sexual, ni los cambios que suceden en forma natural con el correr de los años, como así tampoco la influencia del estrés o de las tensiones cotidianas. Es típico el caso del hombre que desconoce que, llegado a una edad madura, necesita de mayor estimulación táctil para provocar una erección.

Pero no obstante, debemos admitir que hay casos en los que existe una causa orgánica que origina la disfunción (en alrededor del 20 al 30 por ciento de los hombres), fundamentalmente dada por problemas de vasos sanguíneos: hipertensión, alto colesterol, tabaquismo, alcoholismo y fundamentalmente la diabetes.

La edad también influye en la dificultad para mantener una erección. Son pocos los jóvenes que desarrollan una disfunción eréctil de base orgánica, pero ésta aumenta después de los cincuenta años.

El origen orgánico de la disfunción puede detectarse gracias a la presencia de determinados síntomas: cuando no se producen erecciones al despertar o en la noche, si se da o no una erección en la masturbación, etc.

Pero la mayor parte de los casos no tienen estas características orgánicas, y su origen es psicosomático y relacionado con los avatares de la vida cotidiana.
Es por eso que podemos decir con Osho: “Algunas veces el mismo deseo de tener una erección, será el obstáculo para lograrla”.

Hoy no pudo ser, ...mañana será otro día.

miércoles, 23 de junio de 2010

Causas de la disfunción eréctil

La disfunción eréctil, -también conocida como impotencia-, las fallas en el orgasmo, los problemas de esperma, -tanto en cantidad, como en velocidad y/o producción-, y la eyaculación precoz, son los principales problemas sexuales que pueden tener los hombres.
La disfunción eréctil o impotencia (DE), tiene que ver con las fallas para generar o mantener una erección, entre veinte y cincuenta por ciento de las veces durante un período de seis meses. Aproximadamente uno de cada tres hombres que sufren impotencia, la sufren de manera crónica.
Si bien alguna vez se pensó que este problema era un problema exclusivamente psicológico, hoy se sabe que la impotencia puede tener causas físicas, y de hecho los científicos han descubierto que entre un 80 y un 90 por ciento de los casos de impotencia, corresponden de hecho a cuestiones orgánicas o naturales, es decir que son debidos a problemas físicos. Los mismos pueden ser circulatorios, neurológicos, y hormonales, además de las causas psicológicas.
¿Cómo se produce una erección?
Una erección se logra cuándo la sangre llena los cuerpos esponjosos del pene. Sin embargo, la erección no es simplemente una cuestión de sangre llegando debidamente a su área, sino que también es necesario que la sangre que entra supere a la que sale. Este es un “trabajo oculto” del cerebro, que envía mensajes a la zona por vía del nervio pélvico.
Cuándo el pene se encuentra fláccido, es porque el flujo de sangre a este órgano está restringido por las fibras musculares que se encuentran en los espacios de los cuerpos esponjosos.
El óxido nítrico (ON) de los nervios del área, inicia el proceso que causa la relajación de esos músculos, lo que aumenta el flujo de sangre a los espacios sinusoidales del pene. De hecho, este es el nivel de acción del popular Viagra.
Debido a la secuencia de eventos en los nervios y el aparato circulatorio que provocan una erección, la liberación de ON es crucial para la primera etapa de erección. El mismo es liberado tanto por los nervios que inervan la zona como por las células que recubren los espacios sinusoidales del pene.
La acetilcolina de los nervios parasimpáticos activos durante el estímulo sexual, es la responsable de hacer que esas células liberen ON. Cualquier daño de estas células, (como por ejemplo resultado de condiciones tales como diabetes o exceso en el consumo de tabaco) podrían afectar la función eréctil.
Otras sustancias también intervienen en el proceso. La prostaglandina PGE-1, es también en parte responsable de relajar los músculos del pene; dentro de las células musculares, es el AMP (adenosina monofosfato) cíclico el responsable último de la relajación. La PGE-1 desencadena la acción de una enzima que convierte una sustancia, la adenosina trifosfato o ATP en AMP cíclico, un proceso muy conocido en la nutrición deportiva para producir la energía.
Pero estos procesos y sustancias químicas no sólo son importantes para hacer fluir sangre hacia el pene, sino que también son los responsables de restringir la salida de esa sangre del pene.
Sucede que los espacios sinusoidales oprimen, durante la erección, a las venas que llevan la sangre fuera del pene, con lo cual se logra mantener la erección. Algunos hombres sufren una fuga venosa congénita, y su sistema de drenaje venoso no puede cerrar el flujo de sangre desde el pene. Según los especialistas, este escape venoso es un problema vascular muy común, especialmente en los hombres más jóvenes.
Los expertos coinciden en señalar que la testosterona es necesaria para el deseo o libido, pero que raramente afecta la función eréctil. De hecho, los científicos notaron que menos del 5 por ciento de todos casos de disfunción eréctil están causados por un desequilibrio de testosterona, prolactina (una hormona producida en la hipófisis), gonadotrofinas y/o estrógenos.
La influencia del factor psicológico
Por cierto que uno de los elementos más predominante en los problemas de erección, es el factor psicológico. Si bien es cierto, como señalamos anteriormente, que no es el único ni exclusivo, de hecho casi siempre se puede encontrar un aspecto psicológico en la impotencia, al margen (y en general coexistiendo) de la gran cantidad de causas físicas que la provocan.
La ansiedad, la depresión, el estrés, la fatiga, la culpa y el descontento con la relación de pareja actual, son las causas más comunes que producen la impotencia. Sucede que en situaciones de ansiedad o estrés, el cuerpo libera grandes cantidades de adrenalina, lo cual puede limitar el flujo de sangre necesario para la erección.
Según los expertos, este aumento en la adrenalina puede ser habitualmente conectado con situaciones sexuales. Por su parte, otras condiciones, como por ejemplo el estrés y la fatiga, pueden también problemas en los sistemas circulatorio y nervioso, los dos sistemas más importantes para la función eréctil.
La depresión, en sí misma, tiene un rol más complejo como factor causa-efecto en la disfunción eréctil. Sucede que los hombres con DE a menudo desarrollan una depresión como resultado de su "fracaso" sexual, mientras que a su vez, muchos hombres que están deprimidos pierden, eventualmente, la habilidad de desarrollar erecciones adecuadas.
Por esto mismo, suele ser difícil determinar qué fue primero, si el huevo o la gallina. No obstante, las investigaciones han demostrado que un alto porcentaje de los hombres que sufren depresión, son también impotentes.
Pero hay además otra cuestión que complica el estudio de la impotencia en la depresión (o ansiedad). Ocurre que las personas que sufren de esta enfermedad, suelen consumir a menudo cierto tipo de medicinas psiquiátricas, incluyendo las alternativas naturales, que actúan negativamente sobre el deseo sexual, provocando una pérdida del mismo, o bien una incapacidad para producir erecciones significativas.
Hoy en día, la depresión se trata habitualmente con un grupo de fármacos llamados IRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina). Estos medicamentos, podrían ayudas o jugar en contra, dependiendo de si la disfunción sexual estaba presente antes de comenzar el tratamiento, o si surgió después.
Lo clave aquí, es saber que, igualmente, tratar la depresión es fundamental para restaurar la función eréctil. En este caso, algunos productos naturales que tratan la depresión podrían ser también muy beneficios para tratar la DE, ya que al mejorar el trastorno de base (la depresión y la ansiedad), muy posiblemente también se mejoren (en los hombres que lo sufran) sus consecuencias en la esfera sexual: disminución del deseo, impotencia e incapacidad para alcanzar el orgasmo.

sábado, 24 de abril de 2010

Mas sexo igual a mas ereccion!


A más sexo, más erección

Un informe realizado por el Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla, España, revela que los mayores de cincuenta años deben practicar más sexo si es que presentan problemas de disfunción eréctil, e incluso este consejo es saludable para prevenir la aparición de este malestar.

La investigación, realizada a 1715 varones de más de cincuenta años, indicó que el 57,2 por ciento de esta población asume que el no poder complacer a su pareja en la cama es una de las causas de envejecimiento.

“Hay que entender que la disfunción es causada mayoritariamente por el tabaco, la hipertensión y la diabetes”, señaló Esteban Blanco, responsable de la Unidad de Andrología del hospital.

El 75 por ciento de los encuestados manifestó que el sexo juega un papel muy importante en sus vidas. El 40 por ciento aseguró que los medicamentos para combatir la impotencia deberían causar menos efectos secundarios.

El sondeo también pone de manifiesto la problemática que tiene el varón para hablar de la disfunción erçectil cuando aparece.

La Asociación Española de Salud Sexual revela que en los últimos cuatro años las consultas sobre sexualidad se incrementaron únicamente un 34 por ciento.

“Todavía existe mucha reticencia a hablar del tema. El hombre suele cegarse cuando atraviesa por este problema y prefiere ocultarlo o esperar a que se resuelva solo.

Cada vez son más jóvenes los varones con problemas de disfunción sexual y se bloquean y no quieren volver a tener una experiencia por miedo otra vez al fracaso o a la vergüenza que les genera no poder mantener una erección porque es para ellos un fracaso que simboliza la debilidad del macho, es la herida a la autoestima y al orgullo por excelencia”, comenta Patricia Benito, sexóloga española especialmente para www.enplenitud.com quien asegura que muchas de los conflictos sexuales son emocionales y se curan practicando.

“Es importante tener una pareja tolerante al lado y en donde exista la confianza y el dialogo permanente. En los cuestionarios que realizo a los pacientes, últimamente la causa de la disfunción es consecuencia de algún motivo emocional que solamente se cura practicando por más absurdo que parezca”, termina señalando.

Falta de erección: lo que no se usa, se atrofia

Según la experta, cuando el síntoma aparece en el momento menos indicado se puede intentar “estimular a la pareja el tiempo que sea necesario, lograr una relajación mutua que anteceda a la penetración y que es el momento en que el hombre debe mantenerse calmo, intentar no pensar en que no va a poder, sentirse liberado y poder experimentar otros juegos sexuales que sirvan de antesala al coito y que predispongan positivamente a la pareja.

Si el varón logra despojarse de los miedos que provoca la falta de erección, tendrá una sexualidad plena”, aconseja la especialista.

La frecuencia del encuentro sexual está íntimamente ligada al tema ya que “lo que no se usa, se atrofia y el caso del órgano masculino no es la excepción.

A medida que avanza la edad del hombre, disminuyen las erecciones espontáneas y la cantidad de sexo que se mantiene lo cual genera un círculo vicioso.

Por eso la importancia de que el hombre no se abandone más allá de la edad y tenga una vida sexual plena desde antes de llegar a los cincuenta años que es cuando suelen aparecen los problemas.

La preocupación se centra en que hay cada vez varones más jóvenes con problemas de eyaculación precoz y demás disfunciones. Es recomendable mantener la práctica sexual activa para evitar males mayores”, recomienda Benito.

Consejos para combatir la falta de erección

- Para evitar una disfunción eréctil se aconseja mantener una sexualidad activa.

- Los juegos eróticos anteriores al momento de la penetración predisponen a un bien clima, alejan las tensiones y favorecen la erección.

- Si se está padeciendo disfunción eréctil lo mejor es consultar rápidamente con un médico para evaluar las opciones. No siempre los medicamentos en boga son los más aconsejables.

Algo tan simple como la práctica del sexo en pareja puede ser la solución y no dejar de mantener relaciones porque ha aparecido el inconveniente.

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