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martes, 13 de julio de 2010

Test para saber si eres impotente


Este cuestionario –que debes responder tú mismo- se ha diseñado para orientar a los hombres y ayudarlos a saber si padecen una real disfunción eréctil -que requiere de una consulta médica- o simplemente una situación pasajera.

¿Cuáles son los síntomas de la impotencia?

El síntoma característico de la impotencia, es un cambio en la calidad de la erección, ya sea en términos de rigidez o en la capacidad de mantenerla, o ambos.
Un indicador de la impotencia física, en contraposición con la psicológica, es la incapacidad de experimentar o mantener una erección al despertar en la mañana.
La impotencia psicológica tiende a ser abrupta y a relacionarse con una situación reciente; la impotencia física ocurre gradual pero continuamente por un periodo de tiempo.
Además, con la impotencia psicológica, una persona puede tener una erección en algunas circunstancias, pero no en otras.
La impotencia que persiste por un periodo de mas de tres meses y que no sea debida a un suceso estresante evidente, al abuso en el consumo de drogas, de alcohol o a las afecciones médicas que comúnmente causan la condición, señala la necesidad de recibir atención medica por un especialista en sexualidad.

Test de la impotencia
Cada pregunta tiene distintas opciones de respuesta: elija aquella que mejor describe su situación actual, y asegúrese de elegir una respuesta para cada pregunta.

a) ¿Cómo califica usted su confianza en poder lograr o mantener una erección?

1- Muy Baja
2- Baja
3- Moderada
4- Elevada
5- Muy elevada

b) Cuando usted tuvo erecciones con estímulo sexual, ¿con qué frecuencia fueron sus erecciones lo suficientemente firmes como para lograr la penetración?

0- No tuve actividad sexual
1- Casi nunca/nunca
2- Unas pocas veces (mucho menos de la mitad de las veces)
3- A veces (aproximadamente la mitad de las veces)
4- La mayoría de las veces (mucho mas de la mitad de las veces)
5- Casi siempre/siempre

c) Durante la relación sexual, ¿con qué frecuencia fue usted capaz de mantener su erección, después de haber penetrado a su pareja, sin eyacular?

0- No tuve actividad sexual
1- Casi nunca/nunca
2- Unas pocas veces (mucho menos de la mitad de las veces)
3- A veces (aproximadamente la mitad de las veces)
4- La mayoría de las veces (mucho mas que la mitad de las veces)
5- Casi siempre/siempre

d) Durante la relación sexual, ¿cuan difícil fue mantener la erección hasta la finalización de la relación?

0- No intenté mantener relaciones sexuales
1- Extremadamente difícil
2- Muy difícil
3- Difícil
4- Ligeramente difícil
5- No tuve dificultades

e) Cuando intento tener una relación sexual, ¿con qué frecuencia fue esta satisfactoria para usted?

0- No tuve actividad sexual
1- Casi nunca/nunca
2- Unas pocas veces (mucho menos de la mitad de las veces)
3- A veces (aproximadamente la mitad de las veces)
4- La mayoría de las veces (mucho mas de la mitad de las veces)
5- Casi siempre/siempre

Sume el puntaje obtenido tras responder las preguntas de (a) a (e):
Si su puntaje es menor a 21, usted esta presentando signos de disfunción eréctil y debería consultar con su médico.

jueves, 8 de julio de 2010

¿Impotencia?


Hasta hace un tiempo, hablar de falta de erección masculina era un tema tabú y se lo asociaba a la impotencia. Sin embargo esta afirmación implica desconocimiento, sobre todo el hecho de asociarlo directamente a una disfunción orgánica.
El problema ha dejado de ser un secreto, para comenzar a entenderse como una realidad por la que todos los hombres han pasado alguna vez.

"Algunas veces el mismo deseo de tener una erección, será el obstáculo para lograrla. No la puedes desear. Es algo que está más allá de tu deseo, y si tratas de lograrla, te encontrarás completamente impotente. Y una vez que se asienta en tu mente la idea de que algo está mal, estarás en problemas.
No hay necesidad de desearla. Si está allí, bien, si no está allí, perfectamente bien. Eso simplemente significa que el cuerpo no está de humor en ese momento, no quiere entrar en ello. Dice que no, eso es todo. Simplemente: escucha el cuerpo. Y muévete de acuerdo a él.”

(del libro Sexo DE OSHO)

El texto de Osho resume el secreto de tomar el problema de la falta de erección en los hombres con la tranquilidad que corresponde, pues este trastorno es muchas veces resultado de la ansiedad y de la preocupación que genera la mal llamada “impotencia”.

Esta, o sea la dificultad para lograr o mantener una erección en un contexto sexual que permita la penetración y el coito, es un tema que ha preocupado a los hombres desde siempre, sean estos, obreros, intelectuales o ejecutivos.

Según el uso popular del término, la palabra impotencia tiene un significado peyorativo, evoca una imagen de radical inseguridad en el hombre, de baja autoestima y de incapacidad para lograr un objetivo, refiriéndose a lo que suele ocurrirle en el aspecto afectivo a un hombre enfrentado a este problema.

La palabra impotencia, en sí, describe los padecimientos a ella asociados, más que la falta de erección. Por eso, es preferible hablar de trastornos eréctiles o disfunción eréctil. Esta disfunción es producida, en la mayoría de los casos, por alteraciones de orden psico-social. Pero a no dramatizar, siempre ha habido en la vida sexual de todo varón un: “¡no me funcionó!”, lo contrario, sería una rareza.

La mayor parte de ellos admite esta experiencia como una más en su vida sexual, sin volverla una preocupación descalificadora de si mismos, pero hay otros en los que se vincula con el recuerdo de problemas o conflictos personales o un vínculo con una persona en particular o con un medio hostil y sienten que no podrán superarlo.

Son muchos los factores que crean estas condiciones de inseguridad y culpa en los hombres: desde las experiencias sexuales traumáticas, pasando por la falta de confianza en si mismos, fracasos en la comunicación con su pareja o con el resto de las personas, desconocimiento del tema, y hasta miedo a la intimidad.

Pero la excesiva preocupación por tal padecimiento se da más por un desconocimiento de la problemática que por una causa real. Más simple todavía es el caso de algunos hombres y mujeres que no conocen las variantes normales de la excitación sexual, ni los cambios que suceden en forma natural con el correr de los años, como así tampoco la influencia del estrés o de las tensiones cotidianas. Es típico el caso del hombre que desconoce que, llegado a una edad madura, necesita de mayor estimulación táctil para provocar una erección.

Pero no obstante, debemos admitir que hay casos en los que existe una causa orgánica que origina la disfunción (en alrededor del 20 al 30 por ciento de los hombres), fundamentalmente dada por problemas de vasos sanguíneos: hipertensión, alto colesterol, tabaquismo, alcoholismo y fundamentalmente la diabetes.

La edad también influye en la dificultad para mantener una erección. Son pocos los jóvenes que desarrollan una disfunción eréctil de base orgánica, pero ésta aumenta después de los cincuenta años.

El origen orgánico de la disfunción puede detectarse gracias a la presencia de determinados síntomas: cuando no se producen erecciones al despertar o en la noche, si se da o no una erección en la masturbación, etc.

Pero la mayor parte de los casos no tienen estas características orgánicas, y su origen es psicosomático y relacionado con los avatares de la vida cotidiana.
Es por eso que podemos decir con Osho: “Algunas veces el mismo deseo de tener una erección, será el obstáculo para lograrla”.

Hoy no pudo ser, ...mañana será otro día.

viernes, 18 de junio de 2010

Causas –y soluciones- de la impotencia


Se ha denominado tradicionalmente como impotencia a la incapacidad de realizar el acto sexual por no alcanzar o mantener la suficiente erección del pene para introducirlo o mantenerlo introducido en la vagina de la mujer durante el tiempo normal del coito.

Es la incapacidad de conseguir o mantener la erección más del 20 por ciento del tiempo. La disfunción eréctil afecta a millones de hombres.

Aunque se solía creer que se debía a problemas psicológicos, en la actualidad se sabe que del 80 al 90 por ciento de los casos de impotencia son causados por problemas físicos, por lo general relacionados con el suministro de sangre al pene. Ha habido muchos adelantos tanto en el diagnóstico como en el tratamiento de la disfunción eréctil.

Tipos de disfunción eréctil y sus causas

A continuación se enumeran algunos de los diferentes tipos de impotencia y sus posibles causas:

Eyaculación prematura
La eyaculación prematura es la incapacidad de mantener la erección el tiempo suficiente para conseguir la satisfacción mutua. La eyaculación prematura se divide en primaria y secundaria:

Eyaculación prematura primaria
La eyaculación prematura primaria es un comportamiento que el hombre aprende en el inicio de su vida sexual activa. Al igual que cualquier comportamiento que se aprende, éste se puede modificar. Esta forma de eyaculación prematura primaria se llama impotencia psicogénica (opuesta a la orgánica o física). (El derrame venoso congénito es un subgrupo de la eyaculación prematura primaria, causado por el derrame venoso congénito, en el cual el sistema de drenaje venoso del pene no se cierra adecuadamente.)

Eyaculación prematura secundaria
La eyaculación prematura secundaria ocurre cuando, después de muchos años de eyaculación normal, la duración del coito se acorta progresivamente. La eyaculación prematura secundaria se debe a causas físicas que generalmente afectan a las arterias o venas del pene o a ambas.
Ansiedad de desempeño

La ansiedad de desempeño es una forma común de impotencia psicogénica generalmente causada por el estrés o por la ansiedad.

Depresión

La depresión es otra causa de la impotencia psicogénica. Algunos medicamentos antidepresivos causan disfunción eréctil.

Impotencia orgánica

La impotencia orgánica afecta a las arterias o venas del pene o a ambas y es la causa más común de la impotencia, sobre todo en los hombres de edad avanzada. Cuando el problema es arterial, generalmente es causado por la arterioesclerosis o endurecimiento de las arterias, aunque la causa podría ser un trauma a las arterias.

Los factores de riesgo controlables de la arterioesclerosis - el exceso de peso, la falta de ejercicio, el colesterol alto, la presión sanguínea alta y fumar cigarrillos- a menudo pueden causar disfunción eréctil antes de afectar al corazón. Muchos expertos creen que cuando las venas son la causa, el derrame venoso o "insuficiencia cavernosa" es el problema vascular más común.

Diabetes

La impotencia es común en personas con diabetes. En Estados Unidos hay 5 millones de hombres adultos con diabetes y se calcula que la mitad de ellos son impotentes y con el tiempo la otra mitad se volverá impotente.

El proceso implica el "endurecimiento" prematuro e inusualmente severo de las arterias. Por lo común, las personas que tienen diabetes pueden sufrir de neuropatía periférica, que afecta a los nervios que controlan las erecciones.

Causas neurológicas

Hay muchas causas neurológicas (problemas de los nervios) de la impotencia. La diabetes, el alcoholismo crónico, la esclerosis múltiple, la intoxicación por metales pesados, las lesiones de la médula espinal y de los nervios, y los nervios dañados por operaciones pélvicas pueden causar disfunción eréctil.

Impotencia inducida por medicamentos

Una gran variedad de medicamentos recetados, como los medicamentos para la hipertensión, los medicamentos antidepresivos y contra la ansiedad, las gotas oculares para el glaucoma y los agentes quimioterapéuticos contra el cáncer son únicamente algunos de los muchos medicamentos asociados a la impotencia.

Impotencia inducida por hormonas

Las anomalías hormonales, como el aumento de prolactina (hormona producida por la glándula pituitaria anterior), el abuso de los esteroides por los físicoculturistas, demasiada o demasiado poca hormona tiroidea, y las hormonas administradas para tratar el cáncer de próstata pueden causar impotencia. Raramente la testosterona baja es responsable de la impotencia

lunes, 7 de junio de 2010

Viagra, ¿útil para todos los hombres?


Está científicamente comprobado que el sildenafil (Viagra es su nombre comercial) ayuda a generar y sostener erecciones, pero estos estudios se hicieron siempre sólo entre aquellos hombres que padecían de impotencia, por lo que, según los especialistas, nunca se comprobó que también sea efectivo en aquellos que no sufran de disfunción eréctil (DE).
Aún así, varios de los hombres que lo han probado sin aparentemente necesitarlo, no dudan en afirmar que este medicamento les dio grandes beneficios, ya que su rigidez y erección fueron mucho mejores de lo habitual, y pudieron necesitar de menores tiempos de reposición entre una eyaculación y la siguiente erección.

Según afirman algunas de estas personas, es posible que en un principio se experimente cierto dolor de cabeza y se ruborice la cara, pero luego fue muy útil para mejorar su rendimiento sexual, siempre y cuando, -afirman- exista también algún estímulo sexual.

De todas formas, casi ningún profesional cree que sea cierto en un cien por cien todos estos testimonios de hombres sanos que probaron el medicamento sin prescripción médica. En efecto, estos profesionales creen que mucho de lo que hay detrás de estos relatos, es una búsqueda por contar a sus amigos hazañas de un tipo “deportivo-sexual”.

En efecto, estos especialistas afirman que no existen estudios que, por ejemplo, demuestren que el sildenafil acorta los "períodos refractarios" (tiempo que pasa entre una y otra erección), algo de lo que se jacta la mayoría de los hombres que tomaron la droga sin receta. En los hombres de entre 30 y 45 años, se sabe que el "período refractario" es de entre 30 y 120 minutos.

Algunos van más allá y afirman que, químicamente, se comprobó que sí el paciente no sufre de disfunción eréctil el medicamento no surte efecto. Por eso, señalan, los beneficios que muchos, honestamente, afirman haber tenido, muy posiblemente hayan tenido relación con algún problema previo, físico o psicológico, que se negaban a reconocer.

En este sentido, algunos especialistas afirman que lo que esta droga sí podría producir, es un efecto placebo, es decir dar tranquilidad a quienes la usa, hacerlo sentir menos ansiosos, y, gracias a esta tranquilidad y seguridad, posibilitar un rendimiento de mayor tiempo y calidad en sus relaciones sexuales.