domingo, 24 de agosto de 2008

El Deseo Sexual Masculino


Si caminando por nuestra ciudad decidiéramos hacer esta pregunta a cualquier persona, obtendríamos casi siempre una opinión afirmativa con toda seguridad. Es muy posible también que usted también hubiese contestado afirmativamente a esta complicada pregunta. Pero, ¿qué hay de cierto en este tópico?

La influencia de los factores sociales
Si atendemos a la práctica clínica, y nos centramos en la terapia de pareja, apreciamos que suele ser el hombre quien reclama una mayor cantidad de relaciones sexuales, convirtiéndose la escasez de sexo, en una de las quejas habituales del componente masculino de una pareja heterosexual que acude a consulta.
Un punto más a favor de la respuesta popular sería el hecho de que la pornografía tiene al hombre como consumidor mayoritario, fenómeno que se repite en el uso de la prostitución.
Pero no debemos dejarnos llevar por lo que creemos ver a primera vista. La pregunta a contestar ahora, para ir más allá, sería: ¿Se explicarían estos datos únicamente por el hecho de que el hombre tuviese un mayor deseo sexual que la mujer?
Personalmente creo que no, al menos no únicamente por esto. La deseabilidad social puede estar jugando un papel importante. El cumplimiento del rol (masculino y femenino), por la nombrada Deseabilidad Social, explicaría que algunos hombres no admitirían nunca tener un bajo deseo y quizás también que la pornografía no fuese consumida por un número mayor de mujeres. Si pensamos un poco, nos daremos cuenta de que nuestra sociedad no trata igual a una mujer que dice, por ejemplo, que no a una relación sexual con un hombre, que al varón que se niega a practicar sexo con una mujer.
Parece clara la importancia de los factores sociales en la producción de estos resultados, pero hilemos más fino con una nueva pregunta: “¿Sería suficiente la influencia de la Deseabilidad Social para explicar las diferencias encontradas?” Es posible que la respuesta a esta pregunta sea “No”. Es decir, que a pesar de que “el aparentar” juega un papel importante, hay algo de cierto en la idea predominante de que los hombres tienen más necesidades sexuales que las mujeres. Pero si admitimos que así es, (hagamos una pregunta más para indagar en las profundidades): “¿Qué razones podríamos encontrar para explicar esto?”.

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